A nadie pasa desapercibido el "boom" que estamos viviendo con el tema de las apuestas on line, sobre todo con las apuestas deportivas. Cada vez es más la publicidad que se introduce en nuestros hogares sobre multitud de casas de apuestas. Y no es un fenómeno reciente. Quién no recuerda a Pepe Domingo Castaño en Carrusel Deportivo de la Ser, con la musiquilla "bwin, bwin, bwin..." cada domingo, o en las camisetas de los jugadores del Sevilla de hace unos años 888sport o del Espanyol Interapuestas.com. Es más, la 'joint venture' constituida por Codere y William Hill, denominada Victoria, ha obtenido la autorización para la comercialización de apuestas en la Comunidad de Madrid, convirtiéndose así en la primera empresa en Madrid y toda España que ofrecerá esta categoría de ocio y entretenimiento, en las instalaciones del Bingo Canoe.

 


Pues como digo, toda esta vorágine hizo que me picara la curiosidad, así que empecé a apostar dinero en las casas de apuestas.

Primero empecé con el fútbol que es lo más fácil y lo que mejor conocía. Al principio te dejas llevar por tus colores y claro, el corazón tiene razones que la razón no entiende, y ahí es donde empiezas a perder dinero. Que el Real Betis le gane al Real Madrid en el Bernabeu, por mucho que seas del equipo verdiblanco, solo va a pasar en contadas ocasiones. Además te ciega la cuota. Me explico. Si en el caso anterior marcaba en betandwin (que es como se denominaba ira_bwin[bwin] por entonces) que el Real Betis le ganaba al Real Madrid en el Santiago Bernabeu, me salía una cuota de 11,00 es decir, por cada euro apostado me llevaba once euritos, y claro un euro no metía, metía algo más para que el bote fuera más sustancioso. Pues como es normal, en el 99,5 por ciento de las veces que metía el dinero, lo perdía, como no podía ser de otra forma.

Otra apuesta que me gustaba realizar es quién marcaba el primer gol en un partido determinado. La cuota solía andar alrededor de 5 con respecto a los delanteros y hasta 100 con respecto al portero (que en buena lógica, nunca metí). Recuerdo que aposté en una ocasión a que Ronaldinho (cuando estaba más delgado) marcaba el primer gol del partido Barcelona-Sevilla, de no recuerdo bien qué año. En el minuto diez de partido pitan penalty a favor del Barcelona, y el corazón me da un vuelco cuando oigo en la radio que Rony coge el balón y se dispone a lanzarlo. Coge carrerilla, lanza y .... fuera. Mi gozo en un pozo. De mi boca salen tal cantidad de improperios que tengo que ir al espejo para reconocerme. Sin embargo la diosa de la Fortuna quiso que ese día yo me llevara el dinero calentito para casa, y quiso, antes del descanso, que el Barcelona se adelantara en el marcador, con gol de cabeza del brasileño Ronaldinho.

Con el paso del tiempo me fui "racionalizando" en esto de las apuestas, buscando combinaciones que me aseguraran el acierto y con una rentabilidad interesante. Probé a combinar tres o cuatro partidos bastante fáciles, lo que me dió buen resultado al principio, pero después ocurría que mientras más partidos metía en la combinación, más probabilidades tenía de fallarlos, como así ocurría en la práctica, por muy fáciles que fueran. Siempre estaba el típico equipo mediocre que en el último minuto empataba un partido y con ello me fastidiaba la apuesta múltiple. Este tipo de apuestas tiene también como ventaja el que te permite seguir una jornada liguera con mucha más emoción que con la mera quiniela, si bien, los mosqueos por algún fallo se acentuan que da gusto.

Metidos en faena me aventuré con otros deportes. Una apuesta curiosa que al final logré acertar (aunque hay que tener mucha sangre fría) fue al par o impar en el resultado final de la Eurocopa de Balonmano de hace dos años. Es algo similar al par o impar en la ruleta de un casino. Empecé apostando un euro, y fallé, luego doblé la apuesta a dos euros, y fallé, luego doblé a cuatro euros, y volví a fallar (parecía que los equipos se hubieran confabulado para conspirar en mi contra), pero yo segúi y volví a doblar mi apuesta a ocho euros y por fin acerté, que menuda alegría me llevé cuando lo ví. Ya digo que para esta apuesta hay que tener mucha sangre fría, porque hasta que aciertas se sufre bastante.

Probé en la Formula 1, aunque más que probar, se puede decir que tuve un golpe de suerte e inspiración. Ocurrió hace un par de años, en la última carrera del Mundial de F1, en la que Hamilton, Alonso y Raykonnen se disputaban el título de campeón, con todo a favor de Hamilton, y todo en contra de Raykonnen. Yo, arriesgado de mí, me decidí apostar por Raykonnen, con cuota de 7, pero más que por lógica, por sentimiento patrio. Después de como se estaba portando Mclaren-Mercedes con Alonso, me imaginé un Fernando Alonso todo enrabietado, enfilando la primera curva de la carrera y emprotrandose contra Hamilton, que salía en la Pole, y así dar en bandeja el título a Ferrari y Raykonnen. No fue así exactamente como ocurrió (una pena la verdad) pero la cosa terminó como todos sabemos, con Hamilton con un par de narices y el finlandés Iceman, campeon del Mundo. No metí mucho, solo un euro, pero mi hizo mucha ilusión acertarlo.

Ahora ya con el tiempo me he vuelto mas pragmático y precavido y apuesto sobre cosas seguras, con menos ganancias pero con menos altibajos en mi cuenta. Sin embargo me ha quedado una espina clavada, al no tener lo que hay que tener y haber apostado por España como campeona de Europa, cosa que sí hice en la Eurocopa de Portugal, época en la que como he dicho antes, apostaba con el corazón y no con la cabeza. En esta ocasión se impuso la razón. Una pena.

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