Ya ha llegado el fin. Hoy me han pelado, con lo que ha terminado esta primera etapa de coqueteo con el póquer en mesas con cuantías pequeñas. Dos meses han dado de sí mis primeros cincuenta euros, que me han reportado momentos muy buenos y muy malos, que no hay que ocultar, pero sobre todo me ha servido para introducirme en este apasionante juego y empezar a acumular una experiencia que espero que me sirva para cuando de el salto a mesas con apuestas más fuerte, y por que no decirlo, a torneos.
Esta noche ha sido muy rara. He durado treinta y cinco minutos, en los que me han soplado los ocho euros que me quedaban en caja y ha sido además en las tres jugadas en las que he entrado, ya que el resto de la noche no he entrado a ninguna jugada. En esta ocasión han sido las cartas las que han decidido ya que tras darle muchas vueltas a la jugada creo que no podría haber hecho algo diferente. Cuando no está escrito que puedas ganar, pues mejor replegar velas y a otra cosa mariposa. Y en mi caso más aún, ya que la mi cuenta ha volado enterita, dejándome más solo que a Clint Eastwood en "Sin Perdon".
Explico como ha sido:
En la última jugada, estando en la posicón de la ciega grande me entra una dignísma pareja de reyes, KK, es decir, la segunda mejor jugada posible y a priori, después de la pareja de ases, y claro, te da una seguridad y una confianza que no veas. Tras "foldear" casi todos los integrantes de la mesa, me quedo con UTG, que hace call (yo no subo, para no dar pistas). Con el flop sale KJ4 y yo subo mi apuesta, que es vista por UTG. El Turn es otra J, (ja ja, ya ligué el full de reyes) y claro, si en otras ocasiones he hecho all in con menos cartas, en esta ocasión no iba a ser menos. Y cuál es la respuesa de mi rival, ¿acojonarse? ¿salir corriendo?, pues no, señores, mi rival, como no podía ser de otra forma, vista la fortuna que me acompaña últimamente, ve mi all in, ya que el muy "cabrito" lleva, KJ en su mano, y claro, también full, pero de J, con lo que por ahora gano como un campeón que soy. El River decide pero las leyes de la probabilidad dicen que esta mano no se me escapa. Esperamos a la quinta carta, que nos trae una......JOTA, si señores, otra J (pero ¿cuantas J hay en esta baraja?), otra dichosa J, que hace que con un póquer de J calentito me vaya para la cama, con el rabo entre las piernas, y habiendo perdido los ocho euros más rápidos de la historia.
Cómo digo, han sido las cartas las que en esta ocasión no han querido jugar conmigo, ya que más de lo que he hecho no se podía hacer. Otra vez será.
Recapacitaré, leeré sobre póker, y volveremos a la carga en breve.
Abrazos.
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